En el 2025 cerré la etapa más linda de la adolescencia, terminé el secundario. Verdaderamente, ese año fue una montaña rusa de emociones, y no solo de emociones lindas, sino también de emociones feas. Dejar la comodidad y lo conocido no es nada fácil; tener que pensar lo que querés ser a tus 17/18 años es horrible, pero es necesario. El mundo impuso frases aterradoras para que tomes una decisión rápido, como por ejemplo: "Si no estudiás no vas a ser nadie" o "Estudiá algo que en un futuro te dé rentabilidad económica", y eso nos obliga a tomar decisiones sin pensar. Eso nos hace tener mucho más temor al futuro.
Por eso es importante que te tomes un tiempo a solas y pienses en lo que disfrutás hacer, en lo que genuinamente te da satisfacción realizar, en donde tu mente se puede desconectar y fluir libremente.
Cuando descubras eso, tenés todo resuelto, las fichas encastran solas en su lugar y te vas a sentir muy satisfecho. Eso te va a ayudar realmente a tomar las decisiones que más te hagan feliz, no las correctas para el mundo, sino las correctas para vos. Somos distintos; hay millones de talentos y a cada uno le tocó uno especial donde se va a poder lucir.
La vida misma te va a dar golpes mientras estés haciendo lo que te gusta, pero es ahí donde vas a tomar las decisiones de una forma segura, sin miedo, porque sabés que disfrutás de lo que hacés. El estudio es un claro ejemplo: vas a dar mucho más de lo que podés porque tu cuerpo lo va a hacer solo y tu mente va a estar tranquila porque confía.
Pero no voy a mentir, dar todo de vos en un examen y que no te vaya como esperabas es horrible. Quizás te desanimes y pienses que no es lo que querés hacer, pero en un par de días ese sentimiento se va desvaneciendo y tu seguridad le va a ganar. Cuando estés en ese momento, pensá que todo el esfuerzo que hiciste en un futuro va a dar frutos. Agradecé a los que estén para vos en ese momento y agradecete a vos mismo por no rendirte y seguir adelante.
Me gustó mucho el texto 2 de Julieta Erre, titulado "Dinamita en los ojos". Realmente, todo depende de cómo veas el vaso: si medio lleno o medio vacío. El estudio no es fácil y tenés que estar consciente de ello para que no te dejes llevar por los sentimientos de culpa o decepción. Tu esfuerzo vale la pena y en un futuro le vas a agradecer a tu yo del pasado por no rendirse y seguir adelante.